martes, 31 de octubre de 2017

Diagnóstico participativo.

¿Cuál es la finalidad de cambiar el espacio educativo? ¿Qué esperamos conseguir haciéndolo?
Obviamente mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Haciendo que nuestros alumnos se sientan más cómodos y relajados, conseguiremos por un lado que aumente su atención e interés hacia el hecho educativo, y por otro, que las herramientas de las que disponemos sean más útiles y operativas.
Además, si conseguimos que nuestros aprendizajes se desarrollen en un entorno que no sea necesariamente el aula conseguiremos hacerlos más diversos y dotarles de un sentido más amplio. Utilizando nuevos y mejores espacios educativos descubriremos, sin lugar a dudas, nuevas capacidades en nuestro alumnado, lo cual nos enriquecerá como grupo.
El reto que me he propuesto es mejorar mi aula. Para comenzar he realizado una pequeña encuesta entre mis propios alumnos y los compañeros que imparten clase en mi grupo (6º de Primaria). Para ello les he solicitado que me aporten ideas sobre aquello que mejorarían o cambiarían en nuestra clase.
Estas han sido sus respuestas:

Para mis alumnos sería necesario:

  • Pintar el friso de la clase de un color más alegre. El "verde desvaído" parece de un hospital.
  • Poner un cuadro de los reyes actuales. (Tenemos uno de los reyes eméritos.)
  •  Colocar a los alumnos en grupos de tres.
  • Cambiar las cortinas y colocar unas más bonitas.
  • Colocar armarios nuevos.
  • Arreglar goteras y pintar techo y paredes.
  • Cambiar los radiadores.
  • Cambiar la puerta, que no cierra.
  • Cambiar los ventanales.
  • Cambiar los percheros, que son muy antiguos.
  • Cambiar los fluorescentes por luces de LED, que consumen menos energía.
  • Colocar un mueble para poner los mapas.
  • Cambiar algunas sillas y mesas que están cojas.
  • Cambiar el suelo, que es de terrazo y muy irregular. (Algunas baldosas están más altas que otras. 
Para mis compañeros sería necesario:
  •  Tapar los desconchones y pintar el friso de un color más alegre.
  • Cambiar las cortinas, que están rotas y deterioradas por el sol.
  • Sustituir mesas, sillas y muebles por otros nuevos y de diferente color.
  • Intentar que el nuevo mobiliario permitiese una mayor movilidad en función de la tarea a realizar.
  • Aislar el aula del frío, del calor y de los ruidos externos sustituyendo la puerta de entrada y los ventanales.
  • Sustituir los radiadores.
  • Colocar la pizarra digital en la parte delantera de la clase.
  • Colocar más corchos para exponer trabajos.
  • Disposición de un rincón para los trabajos de plástica y el material de dicha materia.
MI REFLEXIÓN

No me sorprende que tanto mis alumnos como mis compañeros hayan realizado muy parecidas apreciaciones a las que yo hice en mi anterior post. Es obvio y notorio que, en un centro tan antiguo como el nuestro, las principales demandas relacionadas con el espacio, se encaminen hacia la sustitución de elementos antiguos, desfasados y que directamente motivan muy poco, cuando no entorpecen el normal desarrollo del proceso de enseñanza/aprendizaje. En algún caso también comentan la utilización de otros tipos de agrupamientos o la situación de la pizarra digital (está en la parte trasera del aula). Sí que me ha sorprendido la apreciación de uno de mis alumnos sobre el ahorro energético (algo va quedando). Aunque hay bastantes aspectos que está en mi mano el mejorarlos, la mayoría de ellos requieren de una inversión económica que deben realizar ayuntamiento y consejería. Por suerte, tenemos aprobada una reforma integral del edificio. Las obras comenzarán seguramente en mayo. Si consejería y ayuntamiento van a aportar su granito de arena en la mejora de los espacios del centro, ¿voy a ser yo menos? Me pongo manos a la obra.

Mobiliario de los años setenta.

domingo, 29 de octubre de 2017

Mi espacio a intervenir

En este apartado vamos a hablar del espacio a intervenir. En mi caso, se trata de mi aula.

     La clase está situada en la planta alta de un edificio construido en 1957. En este edificio se han realizado pocas intervenciones desde su inauguración, y desde luego, ninguna de carácter integral.
     El aula está orientada hacia el este, con lo cual dispone de una estupenda luz natural (a veces excesiva y molesta). Da a la pista polideportiva y al patio y edificio de Educación Infantil. Es un aula amplia, de techo alto, con tres ventanales que poseen un cerramiento muy deficiente, el cual deja escapar el calor en invierno. Estas ventanas se abren con las rachas de viento y no poseen persianas. Solamente tienen unas cortinas que parcialmente oscurecen la clase cuando es necesario. La puerta es la original de 1957 y normalmente permanece abierta, a no ser que haya desmasiado ruido en el pasillo o en otras clases, en cuyo caso procedemos a cerrarla. Además, el techo de la clase presenta desconchones debido a la humedad que se filtra desde el tejado. (A veces estamos dando clase y vemos caer trozos de la pintura del techo.) La clase posee una mesa del profesor y su correspondiente silla (por supuesto a la misma altura que las del alumnado), mesas unipersonales y sillas para los alumnos y alumnas, un armario antiguo para guardar material, otro con estanterías y mesas auxiliares para colocar trabajos o un ordenador . Cuenta con una pizarra blanca para escribir con rotuladores y en la parte de atrás hay una pizarra digital.
¿Cuáles serían los elementos facilitadores y cuáles los entorpecedores del aprendizaje de mis alumnos?

Elementos facilitadores Elementos entorpecedores
Aula amplia
 Clase fría en invierno
Buena luz natural
 Mobiliario antiguo
Buena ratio de alumnado
 Ruidos de la pista polideportiva
Buena conexión por cable
 Ruidos del alumnado de Infantil
Acústica adecuada
 Demasiada luminosidad
 Posibilidad de mover el mobiliario
 Mucho calor mayo/junio
 Disponibilidad de dispositivos móviles
 Mala conexión WIFI
 

viernes, 27 de octubre de 2017

Mapa Conceptual

Os dejo la reflexión sobre mis aprendizajes. ¡No tienen nada que ver con los que realizan mis alumnos! Para verlo pinchad sobre la imagen.

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miércoles, 25 de octubre de 2017

Cuestiones previas

     Los sistemas educativos vigentes han tenido poco recorrido temporal. En las últimas décadas hemos tenido un aluvión de leyes que de alguna manera han intentado regular la educación en nuestro país. Sin embargo, ninguna de ellas ha sido fruto del consenso y por lo tanto han estado sujetas a vaivenes políticos. LODE, LOGSE, LOCE, LOE, LOMCE... se han sucedido sin lograr alcanzar los objetivos propuestos.
      En este marco, es imposible que un sistema educativo se adapte a nuestra realidad social. Vivimos una época de profundos cambios, y estos se producen a una velocidad de vértigo. Desde mi punto de vista, y a pesar de algunos intentos, los sistemas educativos siguen anclados en el pasado y son incapaces de dar solución a la realidad de las sociedades del siglo XXI.
       Las personas seguimos, en general, aprendiendo de la misma forma. Aprendizajes memorísticos, poco contextualizados, programaciones ridículas que una vez realizadas viven el sueño de los justos, dictadura de los libros de texto... forman parte de nuestro día a día, de la misma forma que se educaba en el siglo XIX.
        A pesar de la irrupción de las nuevas tecnologías en el marco educativo, aún, una parte importante del profesorado, por diversos motivos, son reacios a utilizar estas herramientas en sus aulas de forma natural. ¿Por qué?
        En primer lugar, es necesario que los profesores recibamos la formación y los estímulos adecuados por parte de las administraciones, muchas veces ajenas a los verdaderos retos y problemas educativos. También, en un contexto rural, como es el caso, es muy difícil, por no decir imposible, contar con los mismos recursos que en las zonas urbanas (problemas como la pérdida de población, falta de conectividad, distancias entre localidades y lejanía de los Centros de Profesores hacen más arduo nuestro reciclaje.)
        Es en este contexto donde cobran vital importancia los espacios educativos. Sacar los aprendizajes fuera del aula equivale a enriquecer los mismos, equivale a hacerlos más diversos y motivadores. Conseguir que nuestros alumnos observen, toquen, hagan y experimenten debería ser uno de nuestros objetivos principales, y para ello salir de la escuela, creando nuevos espacios educativos es imprescindible. Estoy seguro que la calidad de nuestras enseñanzas y aprendizajes se verá incrementada.

Conociendo el patrimonio histórico "in situ".





lunes, 23 de octubre de 2017

¡Comenzamos!

Inicio este nuevo curso del INTEF con muchas ganas y poco tiempo. Siempre dispuesto a descubrir nuevas metodologías que hagan mis clases mucho más amenas y motivadoras.