Los sistemas educativos vigentes han tenido poco recorrido temporal. En las últimas décadas hemos tenido un aluvión de leyes que de alguna manera han intentado regular la educación en nuestro país. Sin embargo, ninguna de ellas ha sido fruto del consenso y por lo tanto han estado sujetas a vaivenes políticos. LODE, LOGSE, LOCE, LOE, LOMCE... se han sucedido sin lograr alcanzar los objetivos propuestos.
En este marco, es imposible que un sistema educativo se adapte a nuestra realidad social. Vivimos una época de profundos cambios, y estos se producen a una velocidad de vértigo. Desde mi punto de vista, y a pesar de algunos intentos, los sistemas educativos siguen anclados en el pasado y son incapaces de dar solución a la realidad de las sociedades del siglo XXI.
Las personas seguimos, en general, aprendiendo de la misma forma. Aprendizajes memorísticos, poco contextualizados, programaciones ridículas que una vez realizadas viven el sueño de los justos, dictadura de los libros de texto... forman parte de nuestro día a día, de la misma forma que se educaba en el siglo XIX.
A pesar de la irrupción de las nuevas tecnologías en el marco educativo, aún, una parte importante del profesorado, por diversos motivos, son reacios a utilizar estas herramientas en sus aulas de forma natural. ¿Por qué?
En primer lugar, es necesario que los profesores recibamos la formación y los estímulos adecuados por parte de las administraciones, muchas veces ajenas a los verdaderos retos y problemas educativos. También, en un contexto rural, como es el caso, es muy difícil, por no decir imposible, contar con los mismos recursos que en las zonas urbanas (problemas como la pérdida de población, falta de conectividad, distancias entre localidades y lejanía de los Centros de Profesores hacen más arduo nuestro reciclaje.)
Es en este contexto donde cobran vital importancia los espacios educativos. Sacar los aprendizajes fuera del aula equivale a enriquecer los mismos, equivale a hacerlos más diversos y motivadores. Conseguir que nuestros alumnos observen, toquen, hagan y experimenten debería ser uno de nuestros objetivos principales, y para ello salir de la escuela, creando nuevos espacios educativos es imprescindible. Estoy seguro que la calidad de nuestras enseñanzas y aprendizajes se verá incrementada.
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| Conociendo el patrimonio histórico "in situ". |

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